El estado, la educación y el programa de la intersindical clasista

Vientos del Pueblo

El estado, la educación  y el programa

de la Intersindical  Clasista Anticapitalista

 

(Desde el Equipo Coordinador de la Revista Vientos del Pueblo queremos aportar a la reflexión sobre algunos puntos programáticos que la Intersindical está discutiendo sobre educación. En ese sentido, el presente no es un documento para ser votado sino un esfuerzo por abrir la discusión y pensar juntos el futuro documento. )

 

La teoría del Estado liberal y el Estado benefactor

 

Todo programa sobre educación supone un fuerte vínculo con las teorías del estado que se sostengan. Quienes nos congregamos en esta Intersindical partimos de un punto de acuerdo: Descartamos  la teoría del liberalismo clásico  que considera que el estado está por encima de las disputas de intereses y conflictos sociales, o que  es terreno neutral, dispuesto a ser ocupado por diferentes partidos políticos de acuerdo a los resultados de las votaciones,  independiente del sistema de producción y de la estructura de clases. Descartamos que la vida política pueda preservarse aislada de la economía, la familia, la vida cotidiana que pueden ser, sin embargo, desiguales. (Fraser, 1994, 82)

La teoría del Estado Benefactor es una forma particular de esta teoría. El Estado benefactor desarrollado luego de la depresión en EEUU se basa en un pacto social (New Deal) entre trabajadores y empresarios. Su intervención en la economía y su aumento del gasto público pretenden arbitrar en la disputa entre los sectores en conflicto, por encima de las clases y en este marco dar protección a los sectores más pobres en salud, educación y vivienda. Sus políticas compensatorias, redistribucionistas no atacan las bases mismas de esa desigualdad, el sistema capitalista basado en la explotación del trabajo humano de unas clases sobre otras, sino compensar los aspectos más burdos que puedan deslegitimarlo. El nacionalismo populista en América Latina y el peronismo en particular en nuestro país fueron expresiones latinoamericanas de esta concepción.

En Educación el liberalismo impulsó el desarrollo de los sistemas públicos nacionales de educación en el siglo XIX que pretendían tres funciones: sacar de la ignorancia a las masas trabajadoras, su socialización moral y su entrenamiento en habilidades para el trabajo. La socialización moral estaba unida  a la formación de ciudadanos y de las conciencias nacionales sobre las cuales se asentaron los estados-nación tardíamente configurados en América con respecto a los Europeos. Así los contenidos a enseñar tenían en la geografía, la historia y la lengua un componente fundante de la identidad nacional.  Contribuían  de este modo a que las nuevas masas de obreros inmigrantes y los sobrevivientes del genocidio de  los pueblos originarios aceptara a la joven burguesía naciente como “su nueva clase dominante”. La Ley 1420 fue la herramienta legal de esta política en nuestro país.

Los estados benefactores del siglo XX extendieron aún más estos sistemas públicos de educación haciendo aparecer el derecho a la misma como la oportunidad individual que permitía evitar caer en la pobreza. La masificación del sistema  ya no fue sólo de la escuela primaria básica sino que se extendió a la media y a la enseñanza técnica.. El Estado necesitaba de símbolos y recursos que le permitieran convencer de su carácter neutral y hacer frente a la pérdida de legitimidad del sistema en general. Los sistemas públicos de Educación se volvieron una herramienta central para el ocultamiento de la naturaleza capitalista del Estado y por esa vía contribuir a reproducir el orden del sistema capitalista existente dando las justificaciones ideológicas. Todo este movimiento sin embargo significó avances en los derechos personales y civiles y formas reales de redistribución económica, conquistas sobre las cuales justamente se asentaron estos estados.

CTERA y las corrientes capitalistas-nacionalistas en general suscriben a esta concepción del Estado. Del mismo modo que no cuestionan la explotación capitalista en la producción y sus medidas sólo piden redistribución de ingresos,  sostienen el carácter neutral del estado y  proponen una escuela “popular” que defiende  estos principios.

 

El estado conservador o neoliberal

 

No nos generan dudas tampoco la caracterización de las reformas neoliberales o conservadoras de los 90. cuyas raíces se remontan al conservadurismo tradicional que emergió como respuesta a la Revolución Francesa  y a la política e ideología de la Ilustración.

Quienes conformamos esta corriente hemos combatido con claridad en esta última década sus medidas centrales  que apuntaron a desmantelar el estado benefactor a través de la privatización de empresas estatales y de servicios públicos, el relajamiento en las regulaciones del mercado y el ataque a las conquistas de los trabajadores.  El Estado neoconservador se asentó en una ofensiva contra las masas trabajadoras del mundo y puso sus mecanismos de dominación más descaradamente al servicio de los intereses de los grandes capitales provocando una polarización en la distribución del ingreso entre los ricos y los pobres.  A la fragmentación social le acompañó una fragmentación y dispersión del pensamiento social y político. (Torres, 1995)

En Educación, hemos enfrentado correctamente la Reforma y hemos sabido denunciar cada una de las medidas desde las leyes de Transferencia y la Ley  Federal hasta los sucesivos intentos de destrucción del Estatuto Docente.

A diferencia de los servicios públicos y todas las áreas económicas que fueron privatizadas, en Educación el proceso tuvo otra complejidad. No se trató de una simple privatización de escuelas del estado que pasaran a manos privadas. Se trató del  ataque al  carácter público del sistema estatal de educación, la profundización de su  fragmentación desarticulando su carácter nacional, y quedando éste descuartizado en 24 subsistemas. A su vez dentro de cada subsistema, bajo la ideología del derecho a “elegir”, cara al neoliberalismo de Friedman,  se están gestando  formas de apropiación de las escuelas otrora públicas por parte de los padres de diferentes grupos sociales o de ONG´s. Este proceso se ha extendido y profundizado aún más bajo el gobierno del Kichner-Filmus y conforma un proceso de fragmentación que de marginal amenaza en convertirse en estructural como es el caso de Tierra del Fuego donde ya implica al 23% de los establecimientos educativos.

 

La teoría del Estado como órgano de dominación de los capitalistas

 

Quienes luchamos contra el capitalismo tenemos otro punto de coincidencia: Definimos al  Estado sea éste liberal o conservador, como el órgano de dominación, de opresión que permite a una clase minoritaria, la burguesía, imponerse a todas las demás clases sociales. Reconocemos la existencia de aparatos de represión (la policía y las fuerzas armadas) y aparatos ideológicos (la escuela, las instituciones) que permiten ejercer esa dominación.

Reconocemos su carácter histórico, no eterno, surgido de la necesidad de dominación de una clase sobre otra. Y por lo tanto consideramos,  en un sentido histórico, que la desaparición de las clases hará desaparecer también al estado. Reconocemos también que ese estado no se extingue y que será necesaria su destrucción  como acción conciente de los trabajadores.

Un sin número de debates se abren a partir de esta última frase que refieren a definiciones estratégicas que aún no ha abordado esta naciente Intersindical y tampoco es el propósito de este apunte.

En cambio necesitamos, en el marco de esta teoría del estado, abordar el debate sobre el programa que los anticapitalistas debemos tener respecto a la educación y su relación con el estado.

En 1875 Marx por ejemplo criticaba al partido obrero alemán porque en el programa de Gotha  aprobado en 1872, sólo un año después de la Comuna de París se había aprobado un programa que reclamaba “Enseñanza pública común igual por el Estado” .

Marx señalaba con énfasis “Es absolutamente condenable “la educación popular por el Estado”. Determinar por una ley general los recursos de las escuelas populares, las aptitudes exigidas al personal enseñante, las ramas de instrucción, etc y vigilar  con ayuda de inspectores del Estado, como sucede en Estados Unidos, el cumplimientos de estas prescripciones legales, es cosa enteramente diferente a convertir el Estado en educador del pueblo. Más todavía, hay que excluir por igual de la Escuela toda influencia del gobierno y de la iglesia. Con mayor razón en el Imperio prusiano alemán (y no se recurra a la superchería que se habla en un determinado “estado futuro”; ya hemos visto lo que es en realidad) donde es el Estado, por el contrario, quien tiene necesidad de ser educado por el pueblo con rudeza  Pocas líneas antes proponía que “se debería exigir que a las escuela pública común le sean agregadas escuelas técnicas” (Marx, 1973, 55)

En estas líneas Marx distinguía dos conceptos, la existencia de una escuela pública y el rol que el partido obrero debía reclamar al estado respecto de la misma. Marx era categórico y claro. Condenaba que se le reclamara al estado que educara al pueblo y respondía con ironía que éste debía ser educado por el pueblo con rudeza. Proponía que por una ley se establecieran los recursos y aspectos normativos, designación de docentes, ramas de instrucción etc. Pero lo excluía de la educación junto con el gobierno y  la iglesia.

Vientos del Pueblo propone tomar esta definición como referencia fundante de nuestro programa para educación. Creemos que debemos distinguir entre el reclamo de la reestatización de los servicios públicos bajo control de los trabajadores donde no intervienen elementos de dominación ideológica y el programa para educación donde intervienen los mecanismos centrales de reproducción ideológica de la burguesía..

Los sistemas educativos públicos surgieron ligados a los estados-nación  que los desarrollaron e impulsaron como ya se explicó más arriba. Pero lo público no es igual a lo estatal y se hace necesario que también tratemos de distinguir este concepto como antes hicimos con el del estado.

Existen diferentes definiciones de lo público. Habermas por ejemplo refiere a lo público como escenario para que los ciudadanos debatan y deliberen. Según este autor lo público,  en la Revolución Francesa se fue configurando como el espacio de debate de la burguesía contra los estados absolutistas. En su opinión tuvo un fuerte potencial utópico, respecto a la “accesibilidad de todos” que sin embargo,  no habría podido realizarse plenamente. (Fraser, 1992).

Autoras feministas con Landes y Eley cuestionan esta visión idealizada de lo público y hablan de una esfera pública burguesa que excluyó a la mujer y a otras clases. (Fraser, 1992).

Fraser por su parte,  sostiene que  existió una confusión en corrientes de tradición marxista respecto a la identificación conceptual entre los aparatos de estado y la esfera pública del discurso y asociación. Sostiene que la confusión entre estado socialista y democracia socialista  “dio lugar a los procesos autoritarios que anularon las formas democráticas y participativas y por tanto llevaron a perder la democracia socialista” En su trabajo propone que la teoría crítica debe hacer visible las maneras en que la desigualdad social vicia la deliberación dentro de los públicos de la sociedades del capitalismo tardío. (Fraser, 1992).

Fraser desarrolla incluso la distinción entre lo público y la comunidad. Esto últimosugiere un grupo delimitado y bastante homogéneo y con frecuencia denota la existencia de consenso. Lo público en contraste, enfatiza la interacción discursiva que es en principio abierta y sin limites, y esto a su vez implica una pluralidad e perspectivas. Así la idea de un público, más que la de una comunidad puede dar cabida a diferencias internas, antagonismos y debates” (Fraser, 1994, 97)

Esta distinción nos parece para rescatarla en nuestro debate. Defender el carácter público no controlado por el estado es opuesto a las escuelas comunitarias autogestionadas que hoy promueven las reformas neoliberales  sean estas charters clásicas como las de San Luis y Tierra del Fuego o gestionadas por ONG´s de izquierda.

Estas escuelas son funcionales a la fragmentación social y aunque no se definen como privadas ya que formalmente son escuelas estatales cogestionadas con la comunidad, son contrarias al sentido de lo público. Son lugares donde la comunidad de padres se apropia de la matrícula y excluye a quienes no respondan a su “perfil”. Bajo disfraces pedagógicos, de aptitudes para “el canto” o el “arte”,  o perfiles ideológicos: educar para la libertad, etc.  se encubren formas de discriminación social No escapan a este carácter las escuelas de los llamados nuevos movimientos sociales que se autojustifican argumentando que su proyecto es liberador, y contrapuesto al supuesto autoritarismo de las escuelas públicas. Esta propuesta además de ser una aberración para la formación de esos niños en burbujas sociales y políticas que les plantearan serias dificultades de participación social a futuro, resultan claramente funcionales al plan de fragmentación social de las reformas neoliberales en curso.

Defender que las escuelas sean públicas y no controladas por el estado significa defender a la escuela como espacio donde los niños de toda la sociedad y de todas las clases, hijos de padres y madres de diferentes ideologías, con docentes de diferentes ideologías se eduquen en la diferencia, en el antagonismo, en el debate.

 

Formulemos un  programa que exprese nuestra lucha política cotidiana

 

Por eso nos parece que tenemos que hacer un esfuerzo por llevar al programa lo que en realidad es nuestra práctica política. Quienes militamos en las Universidades y Educación Superior  estamos luchando con paros y tomas como recientemente en el Comahue en contra de la ingerencia que el Estado a través de la Ley de Educación Superior quiere imponer.  Las formas de control de evaluación y certificación de títulos serían una clara destrucción de la autonomía universitaria conquistada en la Reforma del 18 inspirada por corrientes radicales! Los consejos de facultades, electos por voto directo de docentes, estudiantes y graduados están defendiendo su autonomía frente al monopolio que quiere imponer el secretario de Asuntos universitarios del Ministerio de Educación,  Pugliese. ¿Qué agrupación estudiantil o docente podría sostener un volante en las universidades pidiendo que el Estado nacional monopolice la vida universitaria?

Quienes militamos en los restantes niveles (media, primaria, inicial, etc)  estamos luchando contra la Ley Federal y contra cada una de las medidas del Estado en Educación: la Reforma de la Reforma, los sistemas de evaluación jerárquicos del desempeño en nuestra labor, la supercentralización ideológica a través de la compra de libros desde el Ministerio de Educación para cada una de las escuelas, los sistemas de evaluación de la calidad de la educación que se realizan anualmente desde el Ministerio y que aunque aún no son vinculantes (no tienen consecuencias) están pensados a futuro para controlar la tarea de aula y sancionar con salario y estabilidad el desempeño del docente.

Quienes militamos en las escuelas públicas estamos luchando cotidianamente contra la fragmentación del sistema y el copamiento de las Ong´s que el Estado instrumenta para destruir su carácter público. Es el Estado el que entrega subsidios a las mismas para que cogestionen escuelas. Es el Estado el que con su Plan de Alfabetización impulsa un sistema para-formal en educación de adultos por fuera del Estatuto y de las ramas profesionales de este nivel.

Opinamos que deberíamos buscar una formulación que deje en claro que no aceptamos ninguna dirección ni control de la burocracia estatal.  Lo único que debemos aceptar del Estado es la financiación (también controlada). Aspiramos a lograr una educación organizada, administrada y controlada por docentes, los trabajadores y los padres [a través de sus organizaciones] y alumnos.

Exigir un sistema público de educación construido desde abajo hacia arriba, no como todos los que tuvimos hasta ahora construidos desde arriba hacia abajo por la burocracia estatal y los inquilinos políticos de turno. En realidad estamos  planteando una consigna democrática, la extensión de las Reforma Universitaria del 18 a los demás niveles de la educación. Está claro que esta forma de gobierno debería formar parte de un proceso de movilización de la clase trabajadora que gestara formas regionales de organización de la educación y no aisladas por escuela. Estos planteos programáticos en todo caso tienen la misma dificultad de los planteos de control de los trabajadores de los servicio públicos estatizados. Sabemos que los trabajadores pueden controlar ramas nacionales de la economía si esto forma parte de un proceso profundo de movilización y enfrentamiento con el poder del estado, y que su inexistencia hace peligrar el planteo que puede transformarse en una forma de cogestión obrero-patrón.

Por eso la propuesta  tiene que ver con la lucha de clases. No estamos proponiendo un sistema nacional organizado y estable, autónomo público que conviva alegremente con un estado impotente que se limite a enviarnos los cheques a fin de mes. Estamos planteando un programa para la lucha por la construcción de poder de los trabajadores en el seno mismo del sistema educativo. Las dificultades para lograrlo no significan que no sea válido proponerlo.

Otra cosa distinta es elaborar un planteo frente al crecimiento de la educación privada. En ese caso deberíamos proponer la suspensión de todo aporte a las escuelas privadas (religiosas o laicas) y la expropiación de toda escuela que amenace con cerrar o despedir docentes, para transformar los establecimientos en “propiedad estatal” pero con una gestión pública.

La escuela que tenemos se corresponde al modelo neoliberal de país. Nosotros debemos aspirar a generar una propuesta educativa superadora del viejo sistema educativo (que fue sacrificada por la clase dominante y el imperialismo porque ya había cumplido su “vida útil”) y que termine de tirar a la basura el actual (en “terapia intensiva” por mal formaciones genéticas). Pero no se puede construir un sistema educativo al margen del proyecto de país. Una parte sustancial del debate está determinado por este último aspecto y engloba nuestra posición teórica sobre el Estado y la participación de las clases sociales.

Por eso coincidimos en que si bien debemos decir claramente: Derogación de las leyes de reforma educativa (Ley Federal, Ley de Educación Superior) nuestra propuesta por la positiva debe estar centrada no en la defensa del monopolio estatal sino de la participación de los trabajadores (no sólo docentes) y alumnos en la “administración de todas las cosas”, empezando por discutir al servicio de qué y de quiénes debe estar la educación. Lo que logremos será el resultado de la lucha entre explotados y explotadores. Es parte de una lucha “por la conciencia de los trabajadores” para lograr una mejor educación para cambiar la sociedad, y una nueva sociedad para una nueva educación.

 

Equipo Coordinador de la Revista Vientos del Pueblo

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Fraser, 1992. Repensando la esfera pública. Cuaderno del FEIA N 2, Bs. As., 2004

Fraser, 1994. Citado en Las secretas aventuras del orden. Carlos Alberto Torres. Pág. 69. Cuadernos de Educación II UBA.

Marx, Carlos Crítica del programa de Gotha. Bs. As., Polémica, 1973

Torres, Carlos Alberto. Las secretas aventuras del orden. Estado y educación. Cuaderno de Educación II UBA 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Compartir:

Acerca de Laura Marrone

Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA) Trayectoria laboral: Profesora de Enseñanza Superior (2012-2018) Maestra (1984-2012) Cajera de venta de hamburguesas (París 1981-1983) Mucama de hotel (París 1981) Empleada en fábrica metalúrgica (Madrid 1979-1981) Bibliotecaria (1971-1976) Trayectoria política Fue Secretaria de Asuntos Pedagógicos de Ademys (2010-2013) Vicepresidente de UMP-CTERA (1985-1989) Exiliada política por estado de sitio (1979-1983) Militó en la Liga Socialista de los Trabajadores de Francia y en el movimiento de los inmigrantes sin papeles de París Militó en Comisiones Obreras de España, en la rama metalúrgica en Getafe, España. Fue expulsada de España durante el Tejerazo. (1981) Presa política de la dictadura (1976-1979) Delegada de nivel superior en la UEPC-CTERA- Córdoba (1973-1976) Delegada estudiantil en la Facultad de arquitectura (1971-1973) Ingresó a la corriente morenista a la cual perteneció hasta la actualidad 1971-2018 en sus diferentes organizaciones. PRT-La Verdad (1971-1972, PST (1972-1983), MAS,(1983-2004) Izquierda Socialista (2011 y sigue). Militante del movimiento tercer mundista del catolicismo en Córdoba (1969-1971) Escribió libros de texto para el nivel primario y secundario para Estudios Sociales y Formación Ciudadana. 2022 Autora del libro Memorias de las luchas por la educación (1943-1976) publicado por editorial CeHuS Artículos sobre política educativa.

Comentarios cerrados.